Aceite esencial de Vetiver

Plantas de vetiver

El aroma del aceite esencial de vetiver produce sensación de estabilidad y raigambre. Por esta razón, en la India y en Sri Lanka es conocido como «el aceite de la tranquidad».

El vetiver (Vetiveria zizanoides) es una planta herbácea vivaz de unos 2 m de altura, con hojas inodoras y un complejo entramado de raíces muy aromáticas.

Las raíces penetran en profundidad en el terreno, razón por la cual en muchos países el vetiver se planta como forma de protección del suelo. Sin embargo, la recolección de las raíces no resulta sencilla, ya que literalmente han de removerse toneladas de tierra para recoger apenas unos kilos del preciado material.

La planta está estrechamente emparentada con la hierba de limón, la citronela y la palmarrosa.

Originariamente crecía en la India y Sri Lanka, y en la actualidad se cultiva para la producción de aceite esencial en las islas Comores, Filipinas, Java, Haití, África occidental y Sudamérica. El aceite esencial de mejor calidad procede de la isla Reunión, en el Índico, y se conoce como «vetiver Bourbon».

Como se hace el aceite esencial de vetiver

La producción del aceite de vetiver requiere un trabajo intensivo.

Después del lento proceso de desenterrar las raíces, el material vegetal ha de ser desecado al sol y desmenuzado, y debe dejarse en remojo en agua durante varios días: sólo entonces puede producir un aceite esencial comercialmente viable.

La destilación por vapor da lugar a una sustancia viscosa, de un color marrón oscuro rojizo, con una fuerte fragancia a tierra. Sin embargo, el color y el aroma pueden variar según la procedencia; así, por ejemplo, en Angola se produce un aceite ambarino pálido con un seco aroma amaderado.

Su aroma

Las opiniones sobre el aroma del vetiver son muy variadas. Algunos lo adoran, mientras que otros lo encuentran insoportable. Pero incluso quienes normalmente no soportan su aroma, pueden sentirse atraídos de vez en cuando por sus ocultas profundidades, especialmente en periodos de estrés prolongado.

La enigmática fragancia del vetiver ha sido descrita como «dulce y cálida», «terrosa», «ahumada» y «amaderada».

Más acertadamente, el aroma del aceite de vetiver de buena calidad tiene una mezcla de reminiscencias a tierra mojadamadera quemada y melazas.

El vínculo con la india

En la Inglaterra de la época georgiana y del principio de la victoriana, la esencia de vetiver fue un elegante perfume de pañuelo de mano, especialmente entre las esposas de los comerciantes y funcionarios retirados.

La esencia se preparaba dejando en remojo en espíritu de vino las raíces de la planta, desecadas y reducidas a polvo.

No obstante, el aceite esencial fue la base de otro perfume del siglo XIX, el Mousseline des Indes. Su nombre deriva de la muselina india, tela que por costumbre se aromatizaba con vetiver para protegerla de polillas y otros insectos.

En las casas tradicionales de la India, las raíces de vetiver son entretejidas para fabricar esteras, abanicos, sombrillas y los toldillos llamados tatúes que se cuelgan sobre puertas, ventanas y terrazas. Estos toldos se rocían con agua por la mañana. Cuando se secan con el calor de la tarde, el vapor refresca la habitación y la fragancia del vetiver invade toda la casa.

Las raíces de vetiver, o khas-khas, también se emplean también para dar sabor a sorbetes y dulces.

El vetiver se utiliza como ingrediente en perfumes orientales de primera clase. Al igual que el sándalo y el pachulí, el aceite es empleado como nota baja y es un fijador de suma utilidad, ya que mitiga los elementos más volátiles de la mezcla y prolonga la resistencia del perfume final. No obstante, el aceite esencial puro es considerado a menudo demasiado costoso para productos cosméticos como jabones, lociones corporales y perfumes baratos.

La industria cosmética está volviendo al uso del vetiver sintético y, con él, a una amplia gama de fragancias producidas en laboratorio y denominadas «idénticas a las naturales».

Sin embargo, estos productos químicos no son más que malas imitaciones de los complejos aromas de la naturaleza y los aceites esenciales, extraídos de la misma.

Propiedades terapéuticas

El aceite esencial de vetiver puede utilizarse para el cuidado general de la piel, incluso para pieles grasas y con acné. Al igual que la palmarrosa, el vetiver ayuda también a hidratar la piel rugosa y apergaminada.

Entre los expertos en aromaterapia se sugiere que el vetiver podría tener un efecto estimulante sobre el sistema inmunitario, pues al parecer favorece la capacidad del organismo para enfrentarse a un estrés prolongado sin enfermar.

Aplicado en forma de masajes o con el baño, tiene efectos beneficiosos en caso de insomniosíndrome premenstrual y agotamiento nervioso. Para tales fines, puede aplicarse mediante masaje sobre la zona del plexo solar realizando suaves frotamientos circulares.

El hecho de que el aceite se extraiga de las raíces de la planta se halla metafóricamente ligado a su fama de remedio para gente insegura, carente de firmeza.

Propiedades terapéuticas

Nota de mezcla: Baja

Efectos beneficiosos: Importantes propiedades relajantes y ansiolíticas

Utilidad: No es esencia, pero es útil para mezclas creativas

Precio: Asequible, aunque la variedad Bourbon es cara

Grupo de aroma: Terroso

Belleza natural con Vetiver

Toma un baño de leche caliente antes de aplicarte estos placenteros tratamientos.

Baño de leche

Un baño de leche constituye un maravilloso tratamiento corporal. Añade estos ingredientes al agua de la bañera cuando esté casi llena.

Crema tropical para el cuello

Esta crema ayuda a suavizar un cuello rugoso, pero también puede utilizarse en otras áreas de piel deshidratada, como codos y rodillas.

3 cucharaditas de gránulos de cera de abeja (o 4 de cera rallada si se compra en bloque)

Funde al baño María la cera de abejas con el aceite de almendras.

Pincha las cápsulas de aceite de aguacate con un alfiler, exprímelas y añade su contenido a la mezcla; luego incorpora el aceite de vetiver diluido.

Añade gota a gota el agua destilada al aceite con cera, batiendo bien.

Cuando hayas incorporado 2 cucharadas de agua, retira y sigue añadiendo agua lentamente.

Añade los aceites esenciales, sin dejar de batir hasta que la mezcla empiece a espesar. Introdúcela en un frasco de vidrio con tapa de rosca.

Consérvala en el frigorífico y utilízala antes de 6 meses.

Crema casera de belleza para el cuello

Emplasto de yogur

El yogur equilibra la secreción sebácea y la miel es hidratante.

  • 4 ml de aceite de vetiver diluido
  • 4 cucharadas de postre de miel clara
  • 5 cucharadas de yogur natural

Mezcla y aplica el emplasto en d cuerpo y la cara (evita la zona de los ojos). Deja actuar 15 minutos y aclárate con agua caliente.

Emplasto de arcilla

La arcilla absorbe las impurezas de la piel y ayuda al restablecimiento de las pieles con granos. En caso de pieles sensibles o secas, es preferible usar el emplasto de yogur.

  • 100 g de arcilla verde
  • 200 ml de agua mineral
  • 1 cucharada sopera de miel clara
  • 1 gota de aceite puro de vetiver
  • 1 gota de aceite puro de incienso
  • 3 gotas de aceite puro de lavanda

Mezcla la arcilla con el agua para formar una pasta suave. Incorpora la miel y los aceites. Aplica el emplasto sobre las áreas afectadas, pero evita el cuello y la zona de los ojos.

Deja actuar durante 10 minutos. Dúchate con agua caliente.

Emplasto de papaya

La papaya actúa exfoliando la piel y ayudándola a retener agua, de manera que ésta presenta un aspecto más suave y translúcido. Si tienes la piel sensible, realiza una prueba de 24 horas. Emplea el emplasto sólo sobre el cuerpo.

Pasa la pulpa de papaya por un cedazo y recoge la papilla en un bol; incorpora los aceites esenciales y remueve.

Extiende la mezcla sobre todo tu cuerpo. Deja actuar durante 15 minutos y después dúchate o enjuágate con agua caliente.

Hogar fragante con Vetiver

El olor a hierba y hojas de vetiver es ideal para dar un toque de frescor a alfombras, muebles y zapatos. También resulta excelente para aromatizar cajones y armarios.

Revestimientos de cajones

Los revestimientos para cajones producidos comercialmente poseen a menudo perfumes muy fuertes que, al ser absorbidos por la ropa, pueden chocar con la fragancia que utiliza el usuario. Por el contrario, la suave fragancia herbácea de estos revestimientos aromatizados con vetiver combina bien con otros perfumes. Adapta a tu gusto la cantidad de aceite esencial. Necesitarás:

  • 30-40 gotas de aceite puro de vetiver
  • 50 ml de agua caliente
  • Atomizador
  • Papel estampado

Añade el aceite de vetiver al agua caliente, contenida en el atomizador. Agita bien para mezclar el aceite con el agua. Pulveriza el agua sobre el reverso del papel estampado, y deja que se seque.

Antes de usar los revestimientos, repite la operación un par de veces para intensificar la fragancia.

Polvos refrescantes para alfombras

Si las palabras «alfombra» y «refrescante» te traen a la mente pesados anuncios de televisión y fragancias sintéticas, este polvo aterciopelado será para ti toda una revelación. En combinación con bicarbonato sódico, acaba con los olores mohosos y confiere a la habitación un suave olor a fresco.

Necesitarás:

  •  250 g de bicarbonato sódico
  • Una bolsa de plástico
  • 30-40 gotas de aceite puro de vetiver
  • Un espolvoreador de harina o azúcar

Mide la cantidad de bicarbonato sódico y ponlo en la bolsa de plástico. Añade el aceite esencial y mezcla bien. Cierra la bolsa y déjala en reposo durante 24 horas para que el bicarbonato sódico absorba el aceite.

Introduce los polvos refrescantes en el espolvoreador. Para utilizarlos, espárcelos sobre la alfombra, deja que actúen durante media hora y luego pasa la aspiradora.

Polvos aromáticos para alfombras

Hormas fragantes

Tus zapatos tendrán una larga vida si mantienes su forma cuando no te los pongas. Además, con estas hormas fragantes, tu calzado conservará un refrescante olor. Fáciles de hacer y a muy bajo precio, son un regalo ideal. En este caso hemos empleado terciopelo, pero puedes utilizar cualquier retal de tela.

Necesitarás

  • Papel de calco, lápiz y papel
  • Alfileres
  • Tijeras
  • Un retal pequeño de terciopelo u otra tela
  • Relleno de poliéster
  • Aceite esencial puro de vetiver
  • Aguja e hilo
  • 2 borlas
  • Máquina de coser

1.- Haz un patrón de papel para cada pie, siguiendo el contorno de la suela del zapato, desde la punta hasta el arco del pie. Dobla la tela por la mitad, con el derecho hacia dentro, y une con alfileres los patrones a la tela. Recorta la tela. Mantén hacia dentro las caras correspondientes al derecho de la tela y cose las formas de dos en dos, dejando un borde de 1 cm. Deja el extremo recto abierto. Recorta la tela cerca de la costura y da la vuelta a las bolsitas.

2.- Rellénalas con bolitas de poliéster, vertiendo en cada una de ellas un par de gotas de aceite esencial. Termina de coser a mano el extremo abierto y prende las borlas.

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