Aceite esencial de Pachulí

Planta de pachulí

Si por algo destaca el aceite esencial de pachulí, es por su especial fragancia. Desde la década de los sesenta, el aroma de pachulí ha quedado ligado a los hippies. Pero es un perfume con una larga historia y muchas propiedades beneficiosas.

El pachulí (Pogostemon patchouli o P. cablin) es una planta arbustiva de hasta un metro de altura, con hojas ovaladas, y flores blancas manchadas de violeta. Si se frotan, las hojas desprenden el aroma característico y tan peculiar del pachulí.

El arbusto es originario del sudeste asiático, y sus variedades silvestres crecen en Sumatra y Java, entre 900 y 1.800 metros de altitud. Actualmente se cultiva en la India, China, Malasia e Indonesia, para obtener su aceite esencial.

La cosecha de las hojas y los tallos se realiza dos o tres veces al año. La mayor parte de la destilación se lleva a cabo junto a los propios campos, ya que el pachulí se cultiva en lugares remotos, en pequeños claros de la selva, a la sombra de grandes árboles.

Los alambiques empleados son muy primitivos y por lo general consisten en un par de tanques metálicos, colocados uno encima del otro y sostenidos con barro y ladrillos. En uno de los tanques se coloca el material vegetal y el otro se utiliza para hervir el agua mediante fuego directo.

El aceite de pachulí así obtenido es de un color marrón rojizo oscuro, por la presencia de depósitos de hierro (inocuos para la piel), absorbidos de los tanques metálicos. Algunos expertos aprecian este color y lo exigen específicamente.

Parte de la cosecha de pachulí se ata en fardos y se envía a diferentes ciudades, donde se procede a la destilación con tanques modernos de acero inoxidable. El aceite obtenido de esta forma, de color amarillo claro y con un aroma pleno y penetrante, recibe el nombre de «pachulí light». Por lo general esta variedad sólo se puede conseguir solicitándola por correo a los principales proveedores de aceites esenciales.

Hay también un aceite de pachulí rectificado, que es el producto corriente, sometido a una segunda destilación para eliminar los depósitos de hierro. El aceite resultante es prácticamente incoloro, con un aroma agradable y terroso.

Aunque es perfecto para utilizarlo en perfumería, el producto rectificado pierde muchos de los componentes terapéuticos presentes en el aceite original, por lo que no se usa en aromaterapia.

Su aroma penetrante

El pachulí es uno de los pocos aceites cuyo aroma mejora con el paso del tiempo.

El aceite joven tiene un perfume más bien acre; pero a medida que madura, adquiere una dulzura térrea muy particular.

Es el más fuerte de los aromas del reino vegetal, y es una de las notas de base más persistentes de las utilizadas en perfumería. Perdura en la ropa durante semanas e incluso después del lavado.

El aceite de pachulí de buena calidad confiere una almizclada y serena dulzura a gran variedad de mezclas.

El pachulí comenzó a utilizarse en Europa hacia 1826, cuando se pusieron de moda los chales (pañuelos grandes de seda, que se utiliza como abrigo o adorno) traídos de la India. Los fabricantes franceses y escoceses intentaron imitarlos, pero no conseguían reproducir el peculiar aroma de los chales indios. Descubrieron que el secreto era el pachulí y comenzaron a importar el aceite para perfumar sus imitaciones.

En las zonas donde se cultiva, las hojas secas y desmenuzadas se emplean para perfumar la ropa de cama y ahuyentar a los insectos.

En la década de los sesenta y setenta, los hippies lo utilizaban para perfumarse y lo quemaban como incienso, en parte por sus supuestos efectos afrodisíacos y porque su olor penetrante disimula el de la marihuana. Por otra parte, el pachulí es uno de los ingredientes que dan su color a la tinta negra de la India.

Propiedades terapéuticas

El pachulí se utiliza desde hace siglos en la medicina tradicional de Malasia, China y Japón. Pero ¡cuidado!: los antiguos textos advierten de que su uso excesivo puede causar pérdida del apetitoinsomnio y nerviosismo.

Se atribuyen al pachulí propiedades antiinflamatoriasantibacterianas y astringentes. Se dice que la infusión preparada con sus hojas es eficaz contra la diarrea y la fiebre, y actúa como reconstituyente durante las convalecencias.

En aplicación externa, la infusión fría (o el aceite diluido) se utiliza para el tratamiento de las infecciones cutáneas por hongos. Actualmente el pachulí no es uno de los remedios naturales más utilizados, pero puede resultar eficaz para tratar ciertos trastornos en los que la piel se presenta agrietada y dolorida (como el pie de atleta), así como para el cuidado general de la piel y el cabello, sobre todo para la caspa y la piel grasa.

Bajo la supervisión de un especialista, resulta útil también en casos de impétigotiña y eccema.

El pachulí tiene sus principales aplicaciones en la esfera emocional, ya que confiere un interesante matiz a las mezclas destinadas a tratar depresiones leves y el agotamiento nervioso.

El aceite esencial de pachulí muy diluido tiene propiedades relajantes y tonificantes; en cambio, en concentraciones más altas puede resultar excitante.

Como sucede siempre con los aceites esenciales, el efecto exacto sobre mente y cuerpo no se puede predecir, porque depende en gran parte del estado del individuo en cada momento y de que el aroma le resulte agradable.

Algunos textos afirman que el pachulí es afrodisíaco, pero también esto depende de que el aroma guste o no.

Ficha de datos Aceite Esencial de Pachulí

Nota de mezcla: Base

Efecto beneficioso: Infecciones cutáneas por hongos; mejora el estado de ánimo

Utilidad: No es imprescindible, pero es una buena adquisición para la colección de aceites.

Precio: Asequible

Grupo de aroma: Almizclado-terroso

Advertencia; Puede causar somnolencia si utiliza en exceso. Utilizarlo siempre muy diluido.

Belleza natural con pachulí

Elabora tus propios productos de belleza para el pelo y la piel, con uno  de los aceites esenciales de aroma más exótico.

Jabón balsámico

Un maravilloso jabón humectante, con un perfume fantástico.

Engrasa ligeramente dos moldes metálicos o dos cuencos pequeños, con 5 ml del aceite de almendras dulces.

Ralla el jabón y ponlo en una sartén con el resto del aceite de almendras. A fuego bajo, funde muy lentamente la mezcla. A continuación añade el agua y la miel, y remuévelo bien. Retira la sartén del fuego, y cuando la mezcla se haya enfriado un poco, ya puedes añadirle los aceites esenciales. (Si los añades cuando todavía está muy caliente, parte del aroma se evaporará antes de que se endurezca el jabón.)

Vierte la mezcla en los moldes y déjalos en un sitio fresco durante 12 horas. Desmóldalos y envuélvelos en un pañuelo de papel.

Leche de baño de pachulí, miel y almendras

Esta leche de baño te dejará la piel como la seda y te ayudará a relajarte. Si el jazmín te parece demasiado caro, usa en su lugar ylang-ylang.

Mezcla los ingredientes hasta obtener una crema uniforme.

Llena la bañera y vierte la leche. Métete en el baño y relájate durante 20 minutos.

Loción corporal «espíritu sutil»

Utiliza esta loción corporal de perfume sensual y evocador de la década de los sesenta, para relajarte y sentirte fascinante y misteriosa.

Mezcla todos los ingredientes.

Loción corporal casera de pachuli

Acondicionador de pachulí y melaza

La melaza es un líquido espeso y muy dulce que queda como residuo de la fabricación del azúcar de caña o remolacha; conserva todos los minerales, vitaminas y oligoelementos que se pierden durante el refinado.

Muchos trastornos del cabello y de la piel se alivian añadiendo a la dieta una cucharada de melaza al día, disuelta en una taza de agua caliente, con el zumo de medio limón. Por curioso que pueda parecer, la melaza es un buen acondicionador del pelo, ya que le confiere un brillo extraordinario. Si además la mezclas con pachulí, te servirá para tratar la caspa. Por si fuera poco, el aroma terroso-almizclado del pachulí combina muy bien con el perfume a regaliz de la melaza. Una sola gota de aceite esencial de pachulí puro intensifica la fragancia.

  • 1 cucharada y media de melaza
  • 1 cucharada de agua caliente
  • 10 ml de aceite diluido de pachulí
  • 1 gota de aceite puro de pachulí

Bate la melaza con el agua y añade el aceite de pachulí, removiendo.

Aplica la loción sobre el cabello seco, masajeando bien el cuero cabelludo, y cúbrelo después con el gorro de la ducha. Deja que actúe 30 minutos, antes de lavarte el pelo.

Para eliminar completamente el acondicionador, necesitarás dos aplicaciones de champú.

Maderas para el baño

Llena la bañera y añade al agua una de estas mezclas relajantes.

Mezcla 1

  • 5 ml de aceite diluido de pachulí
  • 1 gota de aceite puro de vetiver
  • 2 gotas de aceite puro de amaro
  • 3 gotas de aceite puro de cedro

Mezcla 2

Hogar fragante con pachulí

Evoca los fantásticos sesenta inundando tu casa con el embriagador aroma del pachulí.

Popurrí de pachulí

Los ingredientes leñosos de la mezcla se empaparán y luego irán soltando poco a poco la fragancia del pachulí. Necesitarás:

  • 1 naranja
  • 15 g de corteza de roble
  • 15 g de serrín de Quassia
  • 15 flores de azahar
  • 15 g de madera de abrótano
  • 15 g de ajenjo
  • 15 g de corteza seca de naranja
  • 5 g de raíz de iris de Florencia en polvo
  • 5 g de flores de lavanda
  • Aceite puro de pachulí

1.- Corta la naranja en rodajas y ponlas a secar en una fresquera.

2.- Mezcla los ingredientes secos en una bolsa de plástico. Añade el aceite esencial, gota a gota, hasta obtener la intensidad que quieras. Ponlo en un cuenco y decóralo con la naranja.

Fragancia de aceite esencial de pachulí

Soportes para varitas de incienso

Puede que tengas que ir a una tienda de bricolaje para conseguir alguna de las cosas que necesitas. 

  • Arcilla que no precise horneado
  • Palillo
  • Papel de lija de grano fino (optativo)
  • Pincel
  • Pintura acrílica negra
  • Aceite de aplique
  • Hoja de oro

1.- Separa trozos de arcilla del tamaño de una pelota de golf y modélalos en forma de prismas triangulares, apretándolos con la palma de las manos. Cuando las formas te parezcan satisfactorias, hazles orificios de 1 o 2 cm de profundidad, hundiendo un palillo en la arcilla. Déjalos reposar entre uno y tres días, hasta que se endurezcan del todo. (En este punto puedes igualar la superficie frotándola con papel de lija de grano fino.)

Pinta los prismas con pintura acrílica negra. Cuando la pintura se haya secado, cubre todas las superficies, excepto la base, con aceite de aplique (un líquido opaco que sigue siendo pegajoso cuando se seca). Espera unos 15 minutos y aplica la hoja de oro de imitación, en pequeños trozos, apoyándola sobre la superficie y frotando con las yemas de los dedos.

2.- Por último, lustra ligeramente la superficie con un pincel suave y seco.

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