Aceite esencial de Menta

Planta de menta

Aunque el aceite esencial de menta no es el aceite más fácil de combinar, es un excelente remedio para el botiquín de medicina natural.

El género Mentha comprende varias especies y numerosos híbridos, por ejemplo Mentha sativaMentha aquaticaMentha arvensis y Mentha spicata. Se cree que la menta auténtica, M. Mentha piperita, posee más propiedades medicinales por su alto contenido en mentol.

Existen dos formas de menta: la «menta blanca» (cuyo tallo y hojas son de un color verde brillante) y la «menta negra» (de tallo color púrpura y hojas verde oscuro con pequeñas manchas purpúreas). Esta última produce una mayor concentración de aceite esencial y es la preferida para el cultivo con fines comerciales y su uso en aromaterapia.

Probablemente, los primeros en cultivar menta fueron los antiguos egipcios; se han descubierto hojas secas en una tumba de alrededor del 300 a.C. Según los jeroglíficos descubiertos en el templo de Edfú, la menta era uno de los ingredientes del kyphi, su fórmula sagrada del incienso.

Sin embargo, se cree que el nombre genérico de la planta deriva del mito griego y romano según el cual Minthe, una bella ninfa, fue perseguida por Hades (Plutón en la mitología romana), el dios de los Infiernos. Su esposa, Perséfone (Proserpina entre los romanos), descubrió la infidelidad de su marido y, celosa, convirtió a Minthe en una hierba para poder pisarla.

Según otras fuentes, el nombre deriva del latín mente, que significa «pensamiento». De hecho, tanto Dioscórides, como Hipócrates y Plinio mencionaron con frecuencia en sus escritos la existencia de distintas variedades de menta, describiéndolas como hierbas para infusión muy olorosas, que prevenían la propagación de enfermedades infecciosas.

El penetrante aroma de la menta siempre ha tenido fama de despejar la mente y ayudar a concentrarse. Plinio (23-72 d.C.) decía que «su mero aroma refresca y levanta el espíritu». Los griegos y los romanos preparaban tisanas de menta para perfumar el agua del baño y como reconstituyente general.

Por otra parte, los árabes han tomado menta durante siglos para estimular su virilidad y también como bebida social.

Hacia el siglo XIV, el aceite esencial de menta fue incorporado en sustancias para blanquear los dientes y, posteriormente, como enjuagues bucales para enmascarar el olor a tabaco.

Según John Gerard, un famoso herborista de la época isabelina, el aroma de la menta «regocija el corazón del hombre». También decía que era un «buen remedio para los estudiantes, si se huele con frecuencia», y que era especialmente beneficiosa para las personas de constitución débil.

El aceite de menta es un importante ingrediente para aromatizar jarabes de fruta y licores como la crema de menta, el Chartreuse y el Benedictine.

La fuerza del mentol

El aceite esencial de menta se produce principalmente en Estados Unidos, Francia, Bulgaria, Marruecos, China y Japón, y se obtiene por destilación al vapor de la planta.

El aceite es incoloro o amarillo pálido con un intenso aroma que primero resulta muy refrescante y, después, produce cierto aturdimiento. Estas propiedades se deben a su componente aromático: el mentol.

Es preciso mencionar que la mayoría de los aceites que pueden encontrarse en el mercado son bajos en mentol, debido a que una parte de dicha sustancia ha sido ya extraída para su uso en la industria farmacéutica. El aceite de menta puro es mucho más caro, y por ello apenas se utiliza en productos comerciales.

Aparte de sus superiores propiedades terapéuticas, el aceite puro tiene un aroma más interesante. No obstante, también es cierto que el mentol es una sustancia extremadamente potente y presenta un riesgo mayor de provocar reacciones cutáneas y problemas respiratorios en personas vulnerables.

Propiedades del aceite esencial de menta

Estudios recientes confirman las numerosas virtudes terapéuticas de la menta, especialmente sus beneficiosos efectos sobre el sistema digestivo; de hecho, de aquí procede la tradición de tomar infusiones o licores de mema después de las comidas.

La infusión de menta es un buen remedio en caso de náuseasindigestiónflatulenciaacidezdolor de estómago y diarrea. También alivia el dolor de cabeza y los dolores menstruales.

Este aceite, tomado en forma de cápsulas, puede ser un buen remedio para el síndrome de colon irritable.

Aplicado de forma tópica, puede utilizarse diluido en la preparación de bálsamos y mezclas de aceites para masajes aromaterapéuticos. Su contenido en mentol le confiere propiedades refrescantes para la piel y los músculos, y también actúa como anestésico local suave.

Las compresas frías de aceite esencial de menta ayudan a aliviar los hematomas, el dolor muscular y la inflamación de una lesión. Aplicadas en la frente y las sienes, calman el dolor de cabeza y la migraña.

Las inhalaciones de vapor de aceite de mema son excelentes para el catarro y congestión nasales, así como para mitigar los síntomas del resfriado y la gripe.

En caso de pieles grasas con barrillos y espinillas, haz vaporizaciones con aceite o aplícate una compresa tibia empapada en una infusión templada.

Si se utiliza con moderación, la menta puede tratar problemas de inflamación cutánea, y es uno de los ingredientes más beneficiosos de las lociones caseras para después del sol.

Unas gotas de aceite esencial en un pebetero, te estimulará y combatirá la fatiga mental.

Ficha de datos Aceite Esencial de Menta

Nota de mezcla: Alta

Efecto beneficioso: En caso de indigestión y otros trastornos estomacales, gripe y resfriados, dolor de cabeza, fatiga mental

Utilidad: Buen remedio básico

Precio: Asequible

Grupo de aroma: Mentolado

Advertencia: En pieles sensibles, hay que realizar un test cutáneo de alergia 24 horas antes de usarla. Usar en concentraciones bajas. No usar en el embarazo, lactancia, ni en bebés y niños pequeños.

Belleza natural con menta

A continuación encontraras siete excelentes propuestas para utilizar la menta.

Jabón de menta

Proponemos un refrescante jabón para pieles grasas y mixtas, o con tendencia al acné.

Ejerce un efecto más suave que los geles comerciales, que a menudo contienen productos químicos fuertes, como ácido salicílico y peróxido de benzoílo, que pueden irritar la piel y producir descamación si se usan con regularidad.

El jabón de aceite de oliva utilizado en esta receta puede encontrarse en establecimientos de productos naturales. El hamamelis es un astringente suave que puede adquirirse en farmacias.

Corta el jabón de aceite de oliva en trozos muy pequeños, o rállalo. Trasládalo a una sartén pequeña y derrítelo a temperatura media.

En un recipiente, mezcla el hamamelis y el agua destilada, y añade, poco a poco, el jabón derretido, removiendo continuamente con una cuchara de madera. Añade los aceites esenciales.

Vierte la mezcla en moldes pequeños bien engrasados, y nivela la parte superior con un cuchillo. El jabón tardará varias horas en endurecerse. Sácalo del molde con un cuchillo afilado y, si no vas a utilizarlo enseguida, envuélvelo con papel o pañuelos de papel.

Loción de menta refrescante en aerosol

Esta loción en aerosol te ayudará a refrescar y tonificar tu piel en los calurosos días del verano. Está indicada especialmente para pieles grasas y mixtas.

Lo mejor es utilizar el spray recién sacado del frigorífico.

Prepara una infusión de menta: pon en una taza una bolsita o 2 cucharaditas de menta seca, y llénala con agua hirviendo. Si usas menta fresca, necesitarás 3 o 4 cucharaditas de hojas picadas.

Deja reposar unos 10 minutos, cuela o retira la bolsita, espera a que se enfríe, y viértela en un frasco con pulverizador o en un recipiente de cosmética con un aerosol fino. Puedes usarla tantas veces como quieras.

Advertencia: Prepara la infusión cada 24 horas (o cada 48 si la guardas en el frigorífico): las hierbas son un excelente caldo de cultivo para las bacterias.

Menta para ojos cansados

Guarda algunas bolsitas de infusión de menta usadas y aplícalas sobre los ojos, a modo de compresas: alivian el escozor y la rojez producidos por la fatiga y por el cansancio oculares. Este tratamiento también es eficaz para las bolsas y las ojeras.

Para utilizarlas, túmbate y aplica una bolsita fría y húmeda sobre ambos ojos durante 10 o 15 minutos.

Las bolsitas de infusión se conservarán frescas 24 horas (guárdalas en un recipiente hermético en el frigorífico).

Bolsas de te de menta para ojos cansados

Pediluvio

  • 3 cucharadas soperas de menta
  • 1 cucharada sopera de sal marina
  • 1 cucharada sopera de sales Epsom
  • 5 ml de aceite de menta diluido (o 2 gotas de aceite puro de menta)
  • 2 gotas de aceite puro de bergamota

Haz hervir la menta fresca en una cacerola con abundante agua durante 3 minutos. Retira las hojas y añade las sales.

Vierte la mezcla caliente (pero que no queme) en una palangana. Añade los aceites y sumerge los pies 10 minutos.

Sécate y aplícate un masaje con la loción para pies (a continuación).

Loción para pies

Un regalo para los pies cansados.

  • 30 ml de loción corporal base
  • 4 gotas de aceite puro de menta
  • 3 gotas de aceite puro de ciprés
  • 3 gotas de aceite puro de lavanda

Vierte la loción en un recipiente de cristal limpio; añade los aceites esenciales y mézclalo bien.

Mascarilla de menta

Mascarilla revitalizante para pieles grasas. El pepino es excelente para la piel. La arcilla verde limpia y alisa la piel: se puede comprar en farmacias o en establecimientos de productos naturales.

  • 1/4 de pepino (sin pelar)
  • 5 ml de aceite de menta diluido
  • 4 cucharaditas de arcilla verde

Corta el pepino y ponlo en el vaso de la batidora junto con el aceite. Bate hasta obtener una crema suave; viértela en un recipiente y amalgámala con la arcilla.

Aplica esta pasta en la cara y el cuello. Deja actuar 10-15 minutos; aclárate con abundante agua y sécate sin frotar.

Gel de ducha revitalizante

  • 30 ml de gel de ducha base
  • 2 gotas de aceite puro de menta
  • 3 gotas de aceite puro de romero
  • 4 gotas de aceite puro de limón

Mezcla el gel y los aceites. Cuando te duches, vierte un poco de gel en una esponja y masajea suavemente todo el cuerpo.

Hogar fragante con menta

Cultiva tu propia menta para tenerla a mano siempre que la necesites.

Consejos de cultivo

La menta crece bien en cualquier tipo de suelo, y puede cultivarse tanto en casa como en el jardín. Sin embargo, aunque crece en cualquier parte (es muy útil para rellenar pavimentos y patios), su sabor se intensifica si se planta en un suelo húmedo, rico en nutrientes y con buen drenaje.

Esta planta se comporta como infectante, por lo que tendrás que controlarla para que no se extienda por todo el jardín; por dicho motivo, es ideal para plantarla en jardineras, pero si prefieres hacerlo en un parterre, planta las raíces en un cubo sin fondo o en una maceta grande y entiérrala.

Florece desde finales de verano a mediados de otoño. Para obtener el mejor sabor, recoge las hojas justo antes de la época de floración. Aunque tolera la sombra, prefiere un emplazamiento soleado.

Planta de menta

Los aceites Esenciales de Menta más vendidos

Scroll hacia arriba

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies